Invitaciones de boda vintage

Vintage no es un filtro sepia: es tipografía con historia, ornamento en su justa medida y esa pátina que convierte la invitación en un objeto de otro tiempo.

Del encanto de anticuario de Vintage al glamour de los años veinte de Gran Gatsby y Art Déco, cada plantilla se personaliza por completo sin perder el carácter.

Plantillas de esta colección

Elegir bien la época

Vintage no es una época, son varias, y mezclarlas es lo que hace que una invitación se vea confusa. Los años veinte, la Belle Époque parisina y el barroco tienen tipografías, paletas y motivos que no se llevan entre sí. Elegid una y sostenedla en todo, desde la invitación hasta los carteles del día.

Art Déco y Gran Gatsby son los años veinte, geométricos y dorados. Parisino es más suave y romántico. Barroco es el más recargado de todos y pide un sitio a su altura, con techos altos y algo de solemnidad. Vintage es el más neutro y el más fácil de personalizar.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia una invitación vintage de una clásica?

La clásica no mira a ninguna época; la vintage elige una y la habita: la geometría dorada de Art Déco, la fiesta de Gatsby, el romanticismo de Parisino. Si vuestra boda tiene estética de época, este es su sitio.

¿Cuál elegir para una boda años veinte?

Gran Gatsby y Art Déco son la pareja natural: oro sobre negro, geometría y un punto de fiesta prohibida. Para un vintage más romántico, Vintage y Parisino bajan la intensidad sin salirse de época.

¿Funcionan bien las fotos en blanco y negro o sepia?

Son las que mejor les sientan: la portada y la galería usan vuestras fotos con el encuadre ajustable, y una buena foto en blanco y negro hace la mitad del trabajo.

¿No es contradictorio hacer una invitación vintage en digital?

Al contrario: la estética envejece lo justo, y por debajo llevan mapa, música y confirmación de asistencia en tiempo real. Lo mejor de las dos épocas.

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